Inconsistencia, dogmatismo y superficialidad.
Por Salvador Ascencio
El título de este artículo se debe a que, en contexto de la política mexicana actual, las principales fuerzas políticas nacionales se encuentran incrustadas en estas circunstancias. Si bien PAN, PRI y PRD se identifican con una en particular, son características en menor o mayor medida compartidas por los tres partidos.
El PRD se mantiene inserto en una lectura dogmática izquierdista de la realidad. En palabras de Álvaro Vargas Llosa están entrenados para leer la realidad “de izquierda a izquierda”. Los perredistas en general se han demostrado capaces de mantenerse alejados de todo análisis objetivo de la realidad actual del país. Bajo un modelo de simplificación-negación de la realidad han mantenido un dogmatismo de izquierda que rechaza sistemáticamente cualquier perspectiva realista sobre el desarrollo del país, categorizando todo en un dualismo fundamental que explica por completo (en sus mentes) la compleja realidad del conflicto de intereses del país en términos de: la pecadora e impía “mafia del poder” y la redentora fuerza del pueblo oprimido por esa mafia. Esto ha provocado un prolongado y constante desencanto del electorado con la izquierda y el avance en términos electorales de fuerzas políticas oportunistas y carentes de ideología.
Los blanquiazules resultan un tanto difíciles de diagnosticar por su propia versatilidad ideológica y su capacidad para integrar su anti-discurso dentro de su discurso, perdiendo toda consistencia o coherencia ideológica y banalizando sistemáticamente todo el debate que ellos mismos o sus opositores directos han creado. La adopción (y posterior banalización) de términos de la oposición como “humanización de las víctimas” o “reconstrucción del tejido social”, la insistencia ad nauseam en el buen rumbo de la macroeconomía y en el desarrollo social, su disociación de la realidad, las fábulas corderiles, y sobre todo la falta de criterios consistentes en sus discursos, decisiones y forma de hacer política, han llevado al PAN a un estado de indefinición como partido y al fondo de las preferencias electorales (una muestra es el 12% de Bravo Mena en las elecciones en el Estado de México). El panismo enfrenta una crisis sucesoria interna (5 precandidatos para 2012) al mismo tiempo que la incapacidad de definirse más allá que como negación de su más odiado enemigo (el PRI).
El evidente gran beneficiario de la inconsistencia blanquiazul y del dogmatismo perredista es el PRI. El tricolor con sus escenarios planeados, sus guiones televisivos, sus asesores políticos, su disciplina partidaria, aprovechando la inconsistencia panista y la publicidad (negativa, pero en fin publicidad) que el mismo PAN le proporciona y manteniéndose lo más posible sin errores tangibles, ha escalado en las preferencias del electorado sin necesidad de tener un discurso hacia el país ni un proyecto de nación. El estandarte del cuestionable y cuestionado “Nuevo PRI”, Enrique Peña Nieto, no es un hombre con una inteligencia portentosa, ni con propuestas renovadoras, ni con ideas profundas de estatista, sino un hombre mediático y carismático. Siempre en contextos controlados, es producto de infomerciales excelentes que venden de manera muy eficaz un “nuevo producto”, pero que en realidad es una excelente envoltura de una caja vacía. Así es, Peña carece de un proyecto más allá de llegar al poder y ayudar a quienes lo ayudaron a llegar. Se manifiesta así la superficialidad de la nueva política en México, con el candidato que tiene tal vez menos contenido pero mejor forma e imagen.

“Tal vez lo no filosófico esté más en el meollo de la filosofía que la propia filosofía”
Gilles Deleuze y Félix Guattari
(Qu’est-ce que la philosophie?)
Regreso a este punto pendiente en mi camino.
-Buen día, habla el Silencio…
¿Cuál “desencanto del electorado con la izquierda”? Porque los vulgares -si, con ese término, los vulgares y llanos- y algunos ancianos también siguen emeblesados con el discruso-cumbia de López Obrador; ya que los ex-izquierditas ultramodernos del 2006, gente interesada y cultivada parcialmente en la situación política nacional, más parecemos ser hacia el 2012 o los místicos postmodernos a-políticos del S.XXI o los nihilistas superficiales del mañana o los neo-neo-nazis del futuro mexicano. Éstos últimos, me parece, esta minoría es la única, en su mayoría, que ha cambiado su preferecnia electoral de la izquierda hacia cualquier otra dirección.
Sin comentarios ante el adecuado diagnóstico de la fisiología del ojo izquierdo de poder.
A los guerreros del cielo, ¿pedirles congruencia en un mundo incongruente, entre enemigos inconguentes? ¿Pedireles su suicidio político, crisis de su empresa, felicidad banal de la sociedad? Por más alegría que esa hiel mortal pusiera en nuestra primitivez sería lógico pedir eso. Aún criticamos a los partidos con principios de caridad, creyendo en que algún día harán el bien y acutarán conforme justicia…¿porqué esperanzar al lector con estas luces fatuas al fondo de la caveran cuando son meros “reflejos de sueños en los sueños de otros espejos”? ¿porqué pedir su correción política y moral? El ser político excluye ya la noción de acto bueno, honestidad…sólo tratamos de suavizar nuestra caida. Ni serán congruentes, ni les conviene, ni nos es lógico pedirselos…son, están, ese es el problema, ya no lo es cómo estén…se van o callamos.
No es nuevo el diagnóstico de la “política de la superficialidad” en México, sin embargo, ¿porqué necesariamente es negativo? ¿Porqué se escirbe en el artículo sobre el con ambiguedades de lenguaje para etiquetarlo como inconveniente?
¿Quién decide en el Estado lo que se quiere, tal que lo querido es lo que -en teoría- se necesita? El pueblo y su soberanía. Un pueblo inculto y mediocre (¡basta de patrioterismos televisivos!), ¿qué quiere? ¡Quiere a un guapo presidente y a su guapa esposa en el gobierno federal y el DIF! ¿Quiénes son los intelectuales, los politólogos, los analistas y demás para imponer sus pocas y particulares voluntades e ideas de “lo mejor para el país” para decirle al recinto de la soberania nacional lo que debe querer? ¡Allá ellos! ¡Pobres de los que pensamos diferente!, porque nuestro agachar la cabeza ante el pútrido sistema de la democracia es lo que nos hará sufrir la belleza y la superficialidad del sexenio próximo.
El diagnóstico de la superficialidad es correcto, pero es lo-real para el país en 2012…¿por qué no abrazar el esteticismo actualisimo del día? ¿Por qué? ¿cuáles el motivo? Meros compromisos con ciertos ideales tiranizantes de la soberanía popular.
Tiranía, aristocracia…¿y por qué no? ¿Dónde está el paraíso democrático que se nos ha prometido hace siglos? La razón nos trajo a esta crisis: ya se derramó excesiva sangre y se perdió excesivo tiempo en una construcción con cimientos de arena. Señores, pisoteemos la igualdad humana politicamente; nos han engañado, pero no lo harán de nuevo (limpia sus lágrimas sobre la tribuna).
“No les des nada [a los hombres], dijo el santo. Es mejor que les quites alguna cosa y que la lleves a cuestas junto con ellos -eso será lo que más bien les hará: ¡con tal de que te haga bien a tí! ¿Y si quieres darles algo, no les des más que una limosana, y deja que además la mendiguen!” Nietzsche. [Así habló Zaratustra (Introducción, 2)]
Anzur.
Ps. ¿Y qué de malo tiene la superficliadad? ¡Platonismo! Desprecio del cuerpo y los sentidos en favor de “el alma, lo justo, el bien”. Un prejuicio.
Gracias por el comment espero poder tener una plática contigo sobre Nietzsche, lo estoy leyendo actualmente y ahora entiendo un poco más tus argumentos.
Anzur, hermano tienes estilo